En los alrededores del lago hay de 3-4 sitios
donde acampar nada más, con su círculo de piedras,
el resto es muy abrupto y pedregoso. También hay bastantes
huecos junto a grandes piedras preparados para vivaquear, en todo
el contorno cabrán unos 10 en vivac.
Ya al día siguiente, seguimos hacia el fondo del lago por
la misma senda que habíamos entrado, veremos un torrente
que viene del ibón de la Maladeta, y paralelo un camino marcado
con hitos, lo seguiremos hasta el collado Cordier, ya a 3.121 m
de altitud. Para ascender a los picos se puede dejar las mochilas
en este collado. Subir al pico le Bondidier (3.146 m), trepando
por un aérea cresta en la que tendremos que usar las manos
mucho y bien. No hace falta encordarse pero siempre quedareis del
lado de la seguridad. Después de las fotos (buenas vistas
al macizo del Posets), bajamos de nuevo al collado.
El pico Sayó (3.211 m) no representa ninguna dificultad,
ni siquiera hace falta seguir señalizaciones. Desde el mismo
pico, sin tener que volver al collado, se puede pasar al pico Cordier
(3.263 m) sin ningún tipo de problemas, ya que están
muy cerca entre ellos. Desde estas dos cimas tenéis buena
vista hacia el glaciar de la Maladeta y el valle del refugio de
la Renclusa, aunque no se ve ningún paso para bajar por este
lado. Volveremos al collado Cordier a recoger las mochilas, aunque
si ya las lleváis podréis atajar un poco yendo hacia
el ibón de la Maladeta. Desde el ibón descenderemos
al campamento por el mismo camino de subida.
También se puede alcanzar el pico Mir (3.184 m), situado
detrás del Sayó, aunque la cresta que los une no parece
muy asequible.
En el tercer y último día, ascendimos al pico Aragüells.
Para llegar hay que bordear el Ibón de Cregüeña
por el fondo y subir por una senda marcado por hitos dirección
sur. Esta ladera (“tartera de Cregüeña”)
parece que no tenga camino vista desde lejos y ser sólo un
pedregal, pero conforme te acercas se ve claramente y sin dificultad.
La senda lleva hasta el collado de Cregüeña, a 2.905
m. A mano derecha por detrás se ve el camino que llega al
pico. Hay una trepada pero no tiene peligro. Esta cumbre es bastante
asequible, sobre todo por estar muy cerca, ya que bastará
con una hora para subir. Buenas vistas a la Ball de Coronas, original
camino hacia el Aneto.
Una vez en la cima descenderemos hasta el lugar de campamento, desmontamos
las tiendas y bajamos de nuevo hacia la “civilización”.
Si subís en verano, no serán
necesarios piolet ni crampones en toda la ruta, ya que no
se pasa por ningún glaciar, aunque puede que sí
por algún pequeño nevero sin importancia.
Cuando estéis subiendo hacia Cregüeña,
conviene que preguntéis a los que bajan si en el
lago hay sitio libre para montar tiendas. También
recomendamos planificar los horarios, para estar antes de
media tarde ya acampados, por las tan frecuentes tormentas
de verano. Y sobre todo buena suerte, es una zona preciosa
que no defraudará ni al más exigente.
|
|