Al concluir más o menos la tercera parte del trayecto total,
tened cuidado de no pasaros el portillón superior, es una
abertura en la pared izquierda bien marcada por grandes hitos, pero
fácil de no ver si no vais con ojo. Si en algún momento
os queda una estación climatológica a mano izquierda
cerca del camino, es que os habéis pasado el portillón
superior y estáis yendo hacia el glaciar de la Maladeta:
marcha atrás.
Desde el portillón superior se ve ya el glaciar de Aneto
y la sucesión de cumbres desde la Maladeta al Aneto, hay
que hacerse la foto y dirigirse al glaciar por una morrena de grandes
bloques, a base de saltitos rompe piernas. El Aneto queda al sureste,
se reconoce por su superior altura, la nieve le llega hasta la misma
cima y por la procesión de montañeros que a él
se dirigen. Al llegar al glaciar hay que ponerse los crampones y
coger el piolet,. La huella en la nieve está muy marcada
y hay quien pasa sin llevar crampones, pero os recomendamos muy
encarecidamente que los llevéis, sobre todo por el tramo
final más empinado y por la bajada, si no los tenéis,
en Benasque hay una tienda frente a la farmacia donde los alquilan.
Al llegar a Punta Arenas (3.292 m), sólo nos dista de nuestro
objetivo una aérea cresta conocida como “El Puente
de Mahoma”: es un corredor de bloques bastante peligroso por
el tráfico de montañeros que circula, hay que tener
cuidado con pies y manos porque hay una caída tremenda. Se
llama así porque “sólo los justos pasan”.
Conviene encordarse para pasarlo, sobre todo si es un grupo numeroso,
aunque casi nadie lo hace. Recordad que para llevar una cuerda hay
que saber muy bien como se usa.
En la cima del Aneto, que con sus 3.404 metros es el pico más
alto de los Pirineos, hay una cruz metálica y una imagen
de la Virgen del Pilar. Las vistas son realmente preciosas, y vale
la pena a pesar de la paliza de 6 horas de subida. Aunque éste
fue el primer “tresmil” de nuestro grandísimo
y glorioso club de montaña Malaespina, subido por la totalidad
de sus miembros, recomendamos que no sea el vuestro, conviene haber
hecho algún otro pico de 3.000 metros para tener algo de
fondo y experiencia.
La bajada se hace por el mismo camino, aunque si queréis
se puede bajar por el collado de Coronas hacia la Ball de Coronas,
que lleva a Benasque por el valle de Ballibierna, recorrido que
se puede hacer en un autobús todo-terreno desde el refugio
libre de Pescadores (también llamado de Coronas o Ballibierna)
en temporada alta. En caso de bajar por el mismo camino de subida
(opción en caso de tener algo de equipaje en el refugio,
qué es lo más lógico), el camino es muy pesado
por los bloques de piedra y las piernas sufren bastante, recordad
haber guardado fuerzas para la bajada: os harán falta.